34 años después: cómo una empresa de archivos se convirtió en un ecosistema de soluciones

En una conversación con Edgardo Ibañez, Gerente General de BANK, repasamos la historia de una compañía que nació guardando archivos físicos y que, a través de la adaptación constante, logró expandirse hacia nuevas soluciones digitales y logísticas sin perder de vista su esencia.

 


 

Hay historias empresariales que parecen obvias cuando se observan con el diario del lunes. Pero cuando comenzaron, estaban llenas de incertidumbre.

Hace 34 años, BANK era apenas una idea que Alberto y Daniel decidieron traer a Argentina después de conocer un modelo de negocio que ya funcionaba en Europa. La propuesta era simple: ofrecer un servicio profesional de guarda de archivos para empresas. El problema era que nadie entendía por qué alguien confiaría su información a un tercero.

«Cuando empezamos, las empresas nos decían: ‘¿Cómo te voy a entregar mis archivos? ¿Cómo te voy a dar toda mi información para que la administres otro?'», recuerda Edgardo Ibañez, actual CEO de BANK.

Lo que comenzó con unas pocas estanterías instaladas en un depósito familiar y una camioneta para buscar cajas, se transformó con el tiempo en una organización con más de 35.000 m² operativos, más de 3.500 clientes y un equipo de más de 150 personas.

Pero la parte más interesante de esta historia no es el crecimiento sino cómo la empresa logró seguir siendo relevante cuando el mundo empezó a cambiar.

 

Cuando la transformación digital golpeó la puerta

Durante años, la transformación digital parecía una conversación reservada para congresos y artículos especializados. La llamada «oficina sin papel» aparecía una y otra vez como una promesa futura, pero en la práctica la mayoría de las organizaciones seguían trabajando con documentos físicos. Hasta que llegó la pandemia.

«La oficina sin papel era algo que escuchábamos desde los años 90. Pero nunca terminaba de llegar. La pandemia la trajo de lleno y cambió radicalmente nuestra industria.»

Para una empresa cuyo negocio histórico estaba asociado a la gestión documental física, el desafío era evidente, y para subsistir había que adaptarse.

 

Seguir resolviendo el mismo problema en un mundo distinto

Lo interesante es que BANK no respondió a ese cambio abandonando su experiencia. Por el contrario. La compañía entendió que su verdadero negocio nunca había sido guardar cajas. Su especialidad era administrar información, garantizar acceso, trazabilidad y seguridad documental. El soporte podía cambiar; la necesidad de fondo seguía siendo la misma. 

Esa mirada impulsó el desarrollo de nuevas unidades de negocio. 

Primero llegó Digilogix, una de las autoridades certificantes del país para la emisión de firmas digitales. Luego surgieron plataformas como People Toolkit y Sign & File, pensadas para digitalizar procesos, administrar documentación y acompañar a las organizaciones en su transición hacia entornos completamente digitales.

«En vez de rechazar el cambio, lo que hicimos fue abrazarlo y transformarnos.»

 

La evolución que pocos esperaban

Si la expansión hacia el mundo digital parece lógica, la llegada de BANK a la logística podría parecer, a simple vista, un giro inesperado. Sin embargo, para Edgardo, la conexión era más natural de lo que parece.

Durante décadas, la compañía administró millones de documentos, gestionó inventarios complejos y desarrolló sistemas de trazabilidad capaces de localizar una caja específica entre millones de registros.

«Nos pusimos a pensar y dijimos: en realidad, nosotros hacemos logística hace más de 30 años. Administramos millones de cajas, sabemos dónde está cada una, las buscamos cuando el cliente las necesita y las entregamos en tiempo y forma.»

Esa experiencia fue la base para el desarrollo de la unidad de Fulfillment, una nueva etapa que permitió a BANK comenzar a acompañar a empresas en procesos de almacenamiento, preparación de pedidos y distribución.

 

La diferencia entre cambiar y evolucionar 

A lo largo de estas tres décadas, BANK incorporó nuevas tecnologías, desarrolló productos propios, sumó unidades de negocio y amplió su infraestructura. Sin embargo, escuchando a Edgardo, aparece una idea que atraviesa toda la historia de la compañía.

Más allá de los servicios, los depósitos o las plataformas, el objetivo siempre fue el mismo: ayudar a otras organizaciones a gestionar mejor su información, sus procesos y su operación.

Quizás por eso la historia de BANK no sea solamente la historia de una empresa que supo adaptarse. Tal vez sea la historia de una empresa que entendió que evolucionar no significa dejar atrás lo que uno sabe hacer, sino encontrar nuevas formas de poner ese conocimiento al servicio de un mundo que cambia constantemente.